¿Qué es el ego?

Descubre lo que es el ego: ese “yo” de ilusión.

El ego

A veces nos preguntamos quienes somos. Qué hacemos aquí. Qué papel debemos desempeñar en nuestra sociedad. Qué queremos. Qué buscamos. Y rápidamente respondemos: somos esto o aquello, pertenecemos a este grupo social o a aquél, hemos nacido en este país o en el otro, en tal año o tal otro… Y el ego ha vuelto a surgir.

Sí. El ego. Esa voz en tu mente que no cesa de hablar. Ese parloteo agotador que creemos ser el yo.

El ego es la suma de muchos conceptos. El ego es una historia que debutó en el nacimiento y cesará en la muerte. Es un cúmulo de reglas y convenciones dictados en la infancia, es la suma de los recuerdos y experiencias del pasado. De los traumas y de la nostalgia. De las costumbres y tradiciones.

Podríamos llamarlo carácter. Aunque abarca mucho más que eso.

Es el vasto campo de la inconsciencia, donde todo lo que ves y oyes, todo lo que tocas y hueles, todo lo que interpretas y lo que sucumbes se almacena. Para formar una nube densa y grisácea, que nos nubla y nos turba.

El ego es las múltiples voces en tu mente. Ese diálogo incesante que no puedes parar. Esa constante carga de energía que te debilita y fragiliza.

Es la palabra en tu mente, la emoción en tu cuerpo, el sentimiento en tu espíritu.

Cuando vivimos completamente identificados al ego, creemos que ese sentimiento que surge sin avisar, esa emoción que sentimos sin razón, esa frase que aparece de repente, es nuestro yo. Creemos que experimentamos los sucesos, que somos los anhelos. Nos perdemos en el reino de la mente, nos sumergimos en la tormenta de la inconsciencia.

El ego: una ilusión de la mente

Sin embargo, somos capaces de saber lo que estamos pensando. Incluso podemos vocalizarlo. ¿Cómo puedo ser capaz de hablar de un pensamiento, si en realidad pienso que soy eso?

Porque en realidad, tú no eres eso. Tú no eres tus pensamientos. Tú no eres tu mente. Tú no eres tu historia. Tú no eres tu cuerpo. Eres mucho más que todo eso. Eres el testigo quieto que contempla el momento, el pensador silencioso que crea cada pensamiento. Eres la consciencia eterna que crea la existencia.

El origen, el curso y el final.

El todo.

El nada.

Eres un manto de luz y de amor, atemporal y abstracto, creador y contemplador.

Eres el cosmos entero.

Eres el aliento de la vida.

Y por eso, puedes domar a tu ego. Puedes reeducarlo, con compasión y amor, con paciencia y sapiencia. Contemplando cada pensamiento, observando cada emoción, siendo testigo de cada sentimiento.

Sin identificación ni opinión. Sin resistencia ni lucha.

Respirando.

Escuchando.

Haz que todo eso sea como el cielo. Nubes de algodón que aparecen un momento, navegan en silencio y desaparecen en el universo.

1 Comentario

  • Marco Espinoza
    5 meses ago

    Excelente. Mis sinceras felicitaciones.
    Explícame sobre mi ser interior. El Yo soy.

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