La naturaleza de Estocolmo

Deambula por la naturaleza de Estocolmo y pasea por sus parques ecológicos.

La naturaleza de Estocolmo en Otoño

Estocolmo es una ciudad pura. Aireada. Clara. Transparente. Soleada. Diferente. La naturaleza de Estocolmo es añeja en otoño, desnuda en invierno, frondosa en primavera, y brillante en verano. Su estructura ordenada confiere un lugar privilegiado a los parques naturales de la ciudad.  Ubicada en la zona este, la naturaleza de Estocolmo oxigena la ciudad con claridad y pureza. Decora el lugar con verdor y frescor. Ambienta el enclave con armonía y musicalidad.

En Noviembre, la naturaleza de Estocolmo embalsama el aire con sus fragancias otoñales, cubre los suelos con sus hojas especiales, y abraza a su ciudadano con livianos destellos solares. 

Moderna y atenta, la capital sueca es consciente del poder curativo y sanador de la naturaleza. De la serenidad y ligereza que aporta al ser humano, de la desconexión y paz que transmite a su invitado. Pasear por la naturaleza te centra en el momento, te abre las puertas al mundo milagroso y sorprendente de la vida intensa y genuina, real e intuitiva. 

Aclara la mente del paseante, y nutre el alma del viandante.

La naturaleza de Estocolmo se extiende sobre kilómetros y kilómetros de parques ecológicos y aguas decorosas. 

Un archipiélago de islas espectaculares sobre una superficie azul, tranquila y refrescante. 

Unos parques ecológicos que ofrecen la vía de escape más sana para su habitante. 

La naturaleza de Estocolmo y sus parques ecológicos

La naturaleza de Estocolmo y de sus parques, con sus imperiosos árboles, que reinan sobre un césped húmedo y brillante, sus brotes florales, que aparecen de forma espontánea, y su mar circundante, que serpentea por entre los canales, apacigua el estrés y calma la ansiedad

El reconfortante piar de los pájaros, el suave chapoteo del oleaje y la dulce brisa susurrante embriagan los sentidos, y renuevan el espíritu.

Naturaleza blanca de Estocolmo 

La fina capa de nieve que se deposita sobre las ramas de los árboles, sobre los jardines elegantes y los senderos, cubre, con su pureza nívea, los suelos suecos. Su frescura invernal se inmiscuye por tu cuerpo, y penetra en tus aposentos. Rompe a pedazos tu confortable hogar interior, para recordarte que, en el sufrimiento y en el dolor, continúas siendo importante. Sigues siendo relevante. Mereces una vida desbordante. 

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