Cocina consciente: la crema de almendras y nueces púrpura

Practica la cocina consciente y elabora una dulce crema de almendras y nueces con amor y cariño, con gratitud y gracia.

La Cocina Consciente: crema de almendras y nueces violeta

Cocinar no se limita, únicamente, a reunir y procesar alimentos para ingerir y saciar el cuerpo. Cocinar es mucho más que eso.La cocina consciente significa mostrar respeto por la vida. Alabar las maravillas del universo. Proteger la salud de nuestro cuerpo. Alimentar el alma de optimismo. Purificar la mente belicosa.

La cocina consciente te sitúa en el momento. Te ancla en el presente. Te instaura en la realidad. Frente a ti, se despliegan numerosos ingredientes, varios utensilios y múltiples ideas. Cada movimiento es importante, cada pensamiento relevante.

En la cocina consciente, podemos abrir nuestra mente, y dejar que toda la vida, presente en los alimentos vivos que vamos a cocinar, penetre en nuestro interior. Podemos ser conscientes de lo afortunados que somos por disponer de todo cuanto nos rodea, y comprender el milagro que supone. Un milagro que no todo el mundo puede experimentar… Por eso, es importante intentar ser honesto y precavido, y utilizar únicamente lo que vayamos a consumir. En este mundo hambriento, siempre es mejor menos que más.

Para elaborar la crema de almendras y nueces púrpura, natural, completamente vegana y sin azúcar, debemos disponer sobre una tabla de madera todos los frutos secos. Previamente horneados para expulsar sus fragancias dulces, y agregar un toque tostado a la crema, molemos con parsimonia y lentitud cada uno de ellos, hasta que quede un polvo fino y blanco como la nieve.

Al desmenuzar lentamente las nueces y las almendras, agradezco al almendro y al nogal. Quienes han sido hidratados por la lluvia, abrazados por los cálidos rayos del sol, alimentados por la tierra fértil y apoyados por los múltiples seres vivientes que cobijan en su interior. Doy gracias al recolector, que con esfuerzo y cariño, ha llevado a cabo una bonita labor. Al transportista, que con cuidado, las ha conducido a la tienda, y al vendedor, que con una sonrisa, me las ha empaquetado y vendido.

Esta suave capa se bate junto con un chorro de bebida vegetal (yo siempre opto por la leche de soja, que le da un toque de sabor a vainilla), sirope de agave y 8 pequeños arándanos.

Al batir estos ingredientes naturales, practico una alimentación consciente, basada en productos de origen vegetal, completamente naturales, que respetan el medio ambiente y preservan la vida. Elaboro una untuosa crema dulce, sana y maravillosa, que alimenta mi cuerpo, optimiza mi pensamiento, y nutre mi alma. Soy consciente del milagro que representa esta labor y de la disponibilidad de dichos alimentos en mi vida.”

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