Alimentación consciente

Alimentación consciente: el camino natural hacia el bienestar personal

¿Qué representa la alimentación consciente para mí?

alimentación consciente y vegana

Hace poco tuve la ocasión de leer un libro titulado “Saborear”. No es fortuito que esta bitácora haya retomado el mismo concepto para crear uno de sus ejes. Intenta honorar con humildad y gran admiración la idea desarrollada a lo largo de sus páginas: las maravillas inconmensurables de la alimentación consciente, o el mindfulness en la alimentación. Conceptos nuevos desarrollados con maestría por sabias personas.

No pretendo posicionarme como nutricionista,  dietista o médico; no es mi intención informar sobre la alimentación desde una perspectiva profesional, ya que ni tengo los estudios ni el conocimiento suficientes, ni deseo encaminar esta bitácora hacia algo serio y profesional. Me limito a abarcar temas profundos desde una perspectiva nueva, aportándole mi toque personal.

La alimentación es para mi una pasión, un hobby, un universo que me fascina, al que venero con gusto y deleite. La alimentación vegana me ha abierto un mundo repleto de sorpresas, gratas e inauditas. Me ha robado el corazón, la mente y el alma. Me ha cambiado la vida, física y psíquica. 

En mi día a día practico la alimentación consciente y vegana, fuente de múltiples bondades, respetuosa del medio ambiente y defensora de la ética equitativa.

Desde que he adoptado este nuevo estilo de vida, combinándolo con la práctica de la alimentación consciente, he notado una mejora exponencial en mi bienestar personal y equilibrio espiritual. 

Para mí la alimentación consciente es la suma de unos cuantos principios, que, es verdad, requieren su tiempo. Pero una vez adoptados como hábito, aportan beneficios inconmensurables, personales y universales.

Los principios de la alimentación consciente

Es estar completamente presente en el momento en el que uno decide cocinar, comer, masticar y tragar.

Elegir alimentos saludables para el cuerpo, y amables con el medio ambiente.

Decantarse por ingredientes que reverencian los tesoros vegetales de la naturaleza.

Utilizar alimentos que no atentan contra la vida de los animales, ni participan en los desequilibrios sociales. 

Estar agradecido por su disponibilidad, por su riqueza. Por la originalidad de su combinación. El placer y deleite de cada bocado. Los beneficios y bondades de cada trozo.

Es comer, oler, sentir, bendecir y comprender. Compartir y vivir. Saborear el cosmos; vislumbrar su eterna y ubicua presencia. 

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